
Steel&Stone KET · Ondarezaintza
Respuestas técnicas sobre conservación preventiva, diagnóstico y servicios
Baserria 0.0 es un sistema técnico-digital que convierte un edificio rural en un expediente técnico vivo. A diferencia de un informe convencional — que es un documento estático entregado una vez — Baserria 0.0 genera una estructura de datos persistente: cada zona, elemento, patología e intervención queda registrada con código QR, historial actualizable y alertas programadas. El edificio no se diagnostica una vez; se gestiona de forma continua.
El paquete Diagnóstico es el punto de entrada al sistema. Incluye lectura técnica del edificio por zonas, identificación de riesgos y patologías, reportaje fotográfico estructurado, fases de intervención recomendadas y presupuesto orientativo por prioridad. Es suficiente cuando el propietario necesita saber el estado real del edificio antes de tomar decisiones — compra, reforma, venta o solicitud de subvención. No incluye fichas QR ni trazabilidad digital; eso corresponde al paquete Trazable.
El paquete Trazable incorpora todo el Diagnóstico más la capa digital: fichas QR por elemento estructural, documentación técnica vinculada a cada ficha, historial de intervenciones, alertas y revisiones programadas, y panel cliente con acceso digital. La diferencia clave es que el edificio pasa de tener un informe a tener un expediente vivo: cualquier técnico futuro puede escanear el QR de una viga y ver su historial completo, los tratamientos aplicados y la próxima revisión recomendada.
El ISE (Índice de Salud del Edificio) es una métrica de 0 a 100 que resume el estado técnico global del edificio. Se calcula ponderando seis categorías: estructura (30%), humedad/agua (20%), cubierta/envolvente (20%), actividad biológica (15%), energía/uso (10%) y documentación/trazabilidad (5%). Un ISE de 85 o más indica estado óptimo; entre 50 y 84, atención recomendada; por debajo de 50, intervención prioritaria. No es una certificación legal — es una herramienta de gestión para priorizar intervenciones y planificar el mantenimiento preventivo.
El TCO (Total Cost of Ownership, Coste Total de Propiedad) es la proyección del coste real de mantener el edificio a 10 años, comparando dos escenarios: con mantenimiento preventivo Baserria 0.0 (estimado en 1.200 €/año) y sin mantenimiento (estimado en 80.000 € acumulados por urgencias no previstas). La diferencia estimada es de 65.000–70.000 € a 10 años. El TCO convierte el mantenimiento de un gasto percibido en una inversión documentada con retorno calculable.
El Piloto es el proceso completo de implementación del sistema en 6 semanas: Semana 1 — contrato de datos, acceso al edificio y definición de zonas. Semana 2 — creación de fichas digitales e instalación de QR en campo. Semana 3 — cálculo del ISE y validación del modelo de datos. Semana 4 — acceso al panel cliente y revisión conjunta del expediente. Semana 5 — proyección TCO a 10 años con escenarios preventivo vs urgente. Semana 6 — entrega de memoria técnica, vídeo documental y plan de mantenimiento. Al finalizar, el edificio tiene un expediente técnico vivo completo y el propietario acceso digital permanente.
El Sello Baserria 0.0 — Edificio Trazable y Gestionado — acredita que el edificio dispone de un expediente técnico vivo activo: diagnóstico causal documentado, fichas QR por elemento, historial de intervenciones, ISE calculado y plan de mantenimiento vigente. No es una certificación legal de habitabilidad ni energética; es un estándar de gestión técnica que diferencia un edificio gestionado de uno sin documentación. Tiene valor ante compradores, aseguradoras, administraciones y técnicos que intervienen en el futuro.
Baserria 0.0 integra dos líneas de servicio complementarias. Steel&Stone KET aporta la ingeniería física: diagnóstico estructural, instalación integral autónoma (paneles solares, aerotermia, ventilación cruzada, Passive House, suelo térmico, baterías, pozo de agua, puentes térmicos) y la intervención técnica sobre el edificio. ILIVA aporta la capa digital: fichas QR por elemento, historial técnico vivo en la nube, alertas preventivas, revisiones programadas, panel cliente, ISE, memoria técnica y acceso cloud. Juntos, convierten el edificio en un sistema autosuficiente y gestionable.
Sí. El diagnóstico Baserria 0.0 es completamente no invasivo — termografía, resistografía y análisis de humedad sin contacto destructivo — compatible con cualquier nivel de protección foral o BIC. Las fichas QR se instalan en soporte inerte (acero inoxidable o cerámica) en posición discreta. La documentación generada — diagnóstico causal, propuesta de intervención mínima y trazabilidad QR — está redactada en el formato exigido por las Diputaciones Forales y la DRAC francesa para justificar actuaciones ante el Departamento de Cultura.
Baserria 0.0 opera en Euskal Herria completa: Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa e Iparralde (Lapurdi, Zuberoa, Nafarroa Beherea). El sistema está diseñado específicamente para la tipología constructiva del baserri atlántico y la etxe labourdine, con sus patologías características (humedad por capilaridad, xilófagos en madera húmeda, cubiertas de teja curva) y el marco normativo específico de cada territorio (Ley 7/1990 vasca, Ley Foral 14/2005 navarra, Code du Patrimoine francés).
Un caserío puede tener patologías estructurales invisibles a simple vista que no aparecen en ninguna documentación registral ni en la inspección visual del agente inmobiliario. Las más frecuentes: pudrición activa en vigas de cubierta por humedad no resuelta, colonias de xilófagos establecidas en madera estructural, deformaciones de muros de mampostería por asiento diferencial, y humedades por capilaridad en planta baja. En el 68% de los caseríos que diagnosticamos, encontramos al menos una patología oculta que el comprador desconocía. El coste de la revisión técnica es entre 12 y 18 veces inferior al coste medio de reparación de las patologías que detecta.
Una inspección arquitectónica estándar es visual: el técnico recorre el edificio, anota lo que ve y emite un informe de estado. No incluye equipos de diagnóstico no invasivo. La revisión Ondarezaintza combina cuatro capas de datos que la inspección visual no puede obtener: (1) Termografía — detecta humedades ocultas, puentes térmicos y colonias activas de xilófagos sin contacto. (2) Resistografía — mide la resistencia mecánica real de las vigas sin extraerlas. (3) LiDAR — detecta deformaciones de muros de 3-5 mm que el ojo no percibe. (4) Análisis de humedad — cuantifica el contenido de humedad en madera y mampostería. El resultado es un informe técnico con datos medibles, no una opinión visual.
La revisión pre-compra se realiza idealmente después de la visita inicial y antes de firmar el contrato de arras. En ese momento, el comprador tiene interés real pero aún no ha comprometido el precio definitivo — es la ventana óptima para negociar con datos técnicos. El coste de la revisión depende del tamaño del caserío y del plan elegido: el Plan Básico cubre la estructura principal y cubierta; el Plan Completo añade instalaciones, carpinterías y análisis de humedad completo; el Plan Premium incluye informe de valoración de intervención con presupuesto orientativo. Consulta los planes en la página de revisión pre-compra para ver qué incluye cada uno.
Sí, y es uno de los usos más frecuentes. En el 12-18% de los casos que diagnosticamos, el comprador utiliza el informe para renegociar el precio de compra a la baja, con argumentos técnicos documentados. El proceso es: (1) La revisión detecta patologías con coste de reparación estimado. (2) El comprador presenta el informe al vendedor como justificación técnica de una reducción de precio equivalente al coste de reparación. (3) El vendedor puede aceptar la reducción, comprometerse a reparar antes del cierre, o mantener el precio — en cuyo caso el comprador decide con información completa. Un informe técnico objetivo tiene más peso negociador que una opinión subjetiva.
Basándonos en los 77 edificios diagnosticados, las patologías más frecuentes por orden de aparición son: (1) Humedad por capilaridad en muros de planta baja — presente en el 71% de los casos, especialmente en caseríos con zócalo en contacto directo con terreno. (2) Xilófagos activos en madera de cubierta — detectados en el 58% de los casos, principalmente Anobium punctatum en madera de pino y Hylotrupes bajulus en madera de roble. (3) Deformación de vigas de forjado — en el 43% de los casos, con pérdida de sección resistente entre el 15 y el 40%. (4) Filtraciones en cubierta por encuentros deficientes — en el 39% de los casos. (5) Pudrición activa en cabezas de viga empotradas en muro — en el 31% de los casos, la patología más costosa de reparar.
Si el caserío está catalogado o en zona de protección foral, cualquier intervención posterior requiere autorización administrativa previa. Esto tiene dos implicaciones para el comprador: (1) El coste de reparación de patologías puede ser mayor, porque la normativa exige materiales y técnicas compatibles con el bien protegido — no se puede usar cualquier solución de mercado. (2) Los plazos de intervención son más largos, porque la tramitación foral puede tardar entre 1 y 6 meses. El informe Ondarezaintza incluye una valoración del nivel de protección del edificio y una estimación del sobrecoste normativo, para que el comprador pueda calcular el coste real total antes de cerrar la operación.
La visita de campo dura entre 3 y 6 horas según el tamaño del caserío y el plan contratado. El informe técnico se entrega en 5-7 días laborables desde la visita. El informe incluye: fotografías de todas las patologías detectadas, datos de termografía y resistografía con interpretación técnica, mapa de riesgos por zonas del edificio, estimación de costes de intervención por patología, y recomendación de plan de acción priorizado. El informe está redactado para ser comprensible por el comprador sin formación técnica, con un resumen ejecutivo en la primera página que resume los hallazgos críticos y el coste estimado total.
Ocurre en el 32% de los casos que diagnosticamos. En ese escenario, el informe certifica el estado estructural del edificio y se convierte en un documento de valor para el comprador: (1) Tranquilidad técnica documentada — el comprador sabe exactamente qué está comprando. (2) Referencia de estado inicial — el informe queda como registro del estado del edificio en el momento de la compra, útil para comparar en revisiones futuras. (3) Argumento ante el seguro — algunos seguros de hogar y de edificio aceptan el informe técnico como justificación para condiciones más favorables. (4) Documentación para financiación — en operaciones con hipoteca, el informe técnico puede complementar la tasación bancaria con datos estructurales que la tasación no recoge.
Un diagnóstico completo de un baserri de tamaño medio (400-600 m² construidos) se estructura en tres fases: (1) Trabajo de campo: 1 jornada de 6-8 horas — vuelo de dron con cámara 4K + termografía FLIR, escaneo LiDAR terrestre de fachadas y estructura interior, resistografía de vigas críticas y toma de datos de humedad. (2) Procesado de datos: 3-5 días — generación de ortofoto georreferenciada, nube de puntos 3D, mapa térmico y perfiles de resistógrafo. (3) Informe técnico: 2-3 días — redacción del diagnóstico causal, propuesta de intervención y documentación para expediente administrativo. Total: 7-10 días laborables desde la visita hasta la entrega del informe.
El escáner LiDAR terrestre que utilizamos trabaja con una precisión de ±2 mm a distancias de hasta 40 m. Genera una nube de puntos 3D con densidades de 1-5 millones de puntos/m² según la distancia de escaneo. En patrimonio arquitectónico, esto permite: (1) Detectar deformaciones de muros de mampostería de 3-5 mm que el ojo humano no percibe. (2) Medir el pandeo de vigas con precisión milimétrica sin contacto. (3) Generar un modelo 3D de referencia para comparar en revisiones futuras y cuantificar la evolución de patologías. (4) Documentar el estado previo a la intervención con precisión legal. El LiDAR no sustituye al resistógrafo — mide geometría exterior, no resistencia interna de la madera.
Utilizamos cámaras termográficas con sensor de 640×480 píxeles y sensibilidad térmica (NETD) de 30-50 mK — lo que significa que detecta diferencias de temperatura de 0,03-0,05 °C. En la práctica, esto permite identificar: zonas de humedad con diferencial de temperatura de 0,5-1 °C respecto al entorno seco, puentes térmicos en encuentros viga-muro con diferencial de 1-3 °C, y colonias activas de xilófagos con diferencial metabólico de 0,3-0,8 °C. La inspección termográfica requiere condiciones específicas: diferencial interior-exterior mínimo de 10 °C, sin radiación solar directa sobre la superficie inspeccionada, y estabilidad térmica de al menos 3 horas previas. Sin estas condiciones, los resultados no son interpretables.
El resistógrafo introduce una aguja de 1,5 mm de diámetro a velocidad constante de 40 cm/min y registra la resistencia al avance en vatios (W) a lo largo del perfil. El gráfico resultante muestra: (1) Madera sana de roble: resistencia de 60-90 W, uniforme. (2) Madera de pino sana: 30-50 W. (3) Zona de pudrición blanda: caída a 5-15 W. (4) Galería de xilófago activo: pico de 0 W (vacío). (5) Nódulo o zona de compresión: pico de 100+ W. La norma UNE 56544 establece que una viga puede seguir en carga si conserva más del 70% de su sección resistente sana. El resistógrafo permite calcular ese porcentaje con precisión sin extraer la viga ni hacer calas destructivas.
Para inspección de cubiertas y fachadas utilizamos drones multirrotor con cámara zoom 4K (sensor 1") y módulo termográfico FLIR integrado. El vuelo genera: (1) Ortofoto georreferenciada de la cubierta con resolución de 1-2 cm/píxel — permite medir distancias y áreas directamente sobre la imagen. (2) Mapa térmico superpuesto — identifica zonas de pérdida de calor, humedades y diferencias de temperatura en cubierta. (3) Modelo fotogramétrico 3D de fachadas — precisión de 2-5 cm en geometría exterior. (4) Vídeo de inspección de elementos singulares (canalones, encuentros, chimeneas) a distancias de 0,5-2 m sin riesgo para el operador. El vuelo de un baserri estándar dura 45-90 minutos. Los datos se procesan con software fotogramétrico (Agisoft Metashape) para generar los productos finales.
El síntoma es lo visible: mancha, grieta, polvo de madera, olor. La causa es el proceso activo que lo genera: humedad estructural por capilaridad, puente térmico, carga diferencial, colonia xilófaga establecida. Tratar el síntoma sin identificar la causa produce recaídas en 12-24 meses. El Método Ondarezaintza parte siempre del diagnóstico causal: termografía, resistografía y análisis de humedad antes de cualquier intervención. Si detectas un patrón recurrente, solicita diagnóstico técnico.
La cámara térmica registra diferencias de temperatura en superficie. En un baserri atlántico, eso revela: humedades ocultas por capilaridad ascendente en muros de mampostería, puentes térmicos en encuentros viga-muro, zonas de condensación intersticial y colonias activas de xilófagos (generan calor metabólico diferencial). La termografía no es diagnóstico definitivo: es la primera capa de datos. Se combina con resistografía y análisis de humedad para confirmar. Temperatura exterior óptima para la inspección: entre 5 y 12 °C, con diferencial interior-exterior mínimo de 10 °C.
El resistógrafo introduce una aguja de 1,5 mm de diámetro a velocidad constante y registra la resistencia mecánica a lo largo del perfil. En una viga de roble centenaria, el gráfico distingue: madera sana (resistencia alta y uniforme), zona de pudrición (caída brusca de resistencia), galería de xilófago (pico de resistencia cero) y núcleo seco conservado. Permite decidir si la viga puede seguir en carga, necesita refuerzo puntual o debe sustituirse. Sin este dato, la decisión es subjetiva. Con él, es técnica y documentable.
Cuatro errores frecuentes: (1) Aplicar insecticida de venta libre sobre la madera sin saber si la colonia está activa — el producto no penetra más de 2-3 mm en madera densa. (2) Pintar sobre la mancha de humedad sin resolver la fuente — la mancha reaparece en 2-3 meses. (3) Sustituir una viga "por si acaso" sin medir su resistencia real — en muchos casos la viga es recuperable. (4) Ignorar el polvo de madera en verano pensando que "ya pasó" — la actividad de Anobium punctatum es estacional pero la colonia permanece. El diagnóstico técnico previo evita los cuatro errores.
La tierra de diatomeas es sílice amorfa de origen fósil. Su mecanismo es mecánico, no químico: las partículas microscópicas perforan la cutícula cerosa del exoesqueleto del insecto, provocando deshidratación letal por pérdida de fluidos. No genera resistencia porque no actúa sobre ningún receptor biológico. Es eficaz en aplicación localizada en grietas, juntas y zonas de tránsito de larvas. No penetra en madera densa — para eso se usa ácido bórico en solución acuosa. Toxicidad para mamíferos: prácticamente nula (DL50 oral >5000 mg/kg).
Los biocidas sintéticos (piretroides, organofosforados) tienen acción rápida superficial pero no penetran en madera densa más de 3-5 mm. Una colonia de Hylotrupes bajulus trabaja a 15-40 mm de profundidad: el producto no llega. Además, degradan la lignina en maderas históricas y generan residuos persistentes incompatibles con criterios de restauración patrimonial. El ácido bórico en solución acuosa penetra por capilaridad hasta 20-30 mm, actúa como inhibidor metabólico de hongos e insectos, y es compatible con madera, piedra y mortero de cal. No genera resistencia documentada en xilófagos europeos.
La fumigación masiva (fosfuro de aluminio, óxido de etileno) actúa sobre insectos adultos y larvas en fase activa, pero no elimina huevos ni pupas en diapausa. En un baserri con madera de roble centenaria, la reinfestación ocurre en el siguiente ciclo reproductivo (12-18 meses). Además, los gases penetran en la madera y alteran la estructura de la lignina, reduciendo la resistencia mecánica a largo plazo. La aplicación localizada con productos de baja toxicidad, combinada con control pasivo de humedad, produce resultados más duraderos sin daño estructural. La fumigación es una solución de síntoma, no de causa.
El control pasivo actúa sobre las condiciones que permiten la proliferación de patologías, no sobre la patología en sí. En un baserri atlántico, los tres vectores son: humedad estructural (capilaridad, condensación, filtración), ventilación insuficiente en cámara de aire y evacuación deficiente de agua en cubierta y zócalo. Si se corrigen estos tres factores, la madera alcanza humedad de equilibrio por debajo del 18% — umbral bajo el cual ni los hongos de pudrición ni la mayoría de xilófagos pueden establecerse. El tratamiento puntual sin control pasivo tiene una vida útil de 3-5 años. El control pasivo bien ejecutado, de 20-40 años.
Cada elemento intervenido recibe un código QR vinculado a su ficha técnica digital: especie de madera, patología detectada, productos aplicados con número de lote, fecha de intervención y próxima revisión recomendada. El código se instala en soporte inerte (acero inoxidable o cerámica) en posición discreta. Cualquier técnico futuro, propietario o administración puede acceder al historial completo escaneando el código. En edificios catalogados, esta documentación es exigida por las Diputaciones Forales para justificar intervenciones ante el Departamento de Cultura. La trazabilidad no es un extra: es la diferencia entre una intervención documentada y una que no existe administrativamente.
Depende del nivel de riesgo inicial. Edificios con humedad estructural resuelta y ventilación correcta: revisión cada 3 años. Edificios con riesgo residual (zona de alta pluviometría, cubierta con pendiente insuficiente, muro en contacto con terreno): revisión anual. La revisión incluye lectura de sensores de humedad instalados, inspección visual de elementos críticos y actualización del registro QR. El objetivo no es detectar el daño cuando ya es visible — es detectar la condición de riesgo antes de que genere daño. Eso es durabilidad, no mantenimiento reactivo.
La ventilación estructural es el mecanismo pasivo más eficaz para mantener la madera por debajo del umbral de riesgo biológico (18% de humedad). En un baserri, los puntos críticos son: cámara de aire bajo forjado de planta baja (debe tener ventilación cruzada mínima de 1/150 de la superficie), encuentro viga-muro (zona de condensación por puente térmico) y espacio bajo cubierta. La obstrucción de ventilaciones por reformas mal ejecutadas es la causa más frecuente de pudrición en edificios que "nunca habían tenido problemas". El diagnóstico incluye siempre la verificación del sistema de ventilación existente.
Tres perfiles con los que no trabajamos: (1) Quien busca el precio más bajo sin importar el método — la intervención de bajo coste sin diagnóstico previo produce recaídas que cuestan más que el ahorro inicial. (2) Quien necesita una solución en 48 horas sin diagnóstico — la urgencia sin datos produce errores técnicos irreversibles en patrimonio. (3) Quien quiere un certificado de tratamiento sin intervención real — no emitimos documentación que no respalde una intervención técnica verificable. Trabajamos con propietarios que entienden que la durabilidad es una inversión, no un gasto.
Operamos sin restricciones en Euskal Herria (Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa e Iparralde), el Arco Cantábrico (Cantabria, Asturias) y el patrimonio rural del suroeste de Francia (Nouvelle-Aquitaine, Pyrénées-Atlantiques). Para proyectos de diagnóstico en otros territorios de Europa occidental, evaluamos caso a caso. No tenemos límite geográfico absurdo: si el edificio lo justifica técnicamente, nos desplazamos. Los costes de desplazamiento se presupuestan siempre por adelantado.
El precio tiene tres componentes: (1) Diagnóstico técnico — visita, equipos, informe y propuesta de intervención. Este coste es fijo e independiente de si se contrata la intervención posterior. (2) Intervención — materiales, mano de obra y documentación técnica. Se presupuesta por elemento intervenido, no por metro cuadrado de edificio. (3) Seguimiento — revisiones periódicas y actualización del registro QR. No trabajamos con precio por metro cuadrado de edificio porque es un indicador que no refleja la complejidad real de la patología. El diagnóstico previo es la única forma de presupuestar con precisión.
Cuatro situaciones en las que declinamos: (1) Edificios con riesgo estructural inmediato que requieren apuntalamiento de emergencia antes de cualquier tratamiento — no somos empresa de obras de emergencia. (2) Intervenciones en edificios catalogados sin autorización administrativa previa — no ejecutamos trabajos que pongan al propietario en situación de infracción patrimonial. (3) Cuando el diagnóstico concluye que la patología no tiene solución técnica viable con nuestro método — lo decimos claramente y orientamos hacia el recurso adecuado. (4) Cuando el cliente exige el uso de biocidas sintéticos agresivos — no los aplicamos bajo ninguna circunstancia.
La Ley 7/1990 del Patrimonio Cultural Vasco opera a través de las Diputaciones Forales: cualquier intervención en bien catalogado requiere autorización foral previa, con plazos de 1 a 6 meses según el nivel de protección. En Nafarroa, la Ley Foral 14/2005 centraliza la tramitación en el Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra — sin nivel intermedio foral —, con criterios de intervención mínima igualmente exigentes pero procedimiento administrativo unificado. El diagnóstico técnico previo es requisito en ambos marcos. Solicita diagnóstico si tu edificio está en zona de protección.
En caseríos con protección foral o BIC, la sustitución de madera estructural original requiere justificación técnica documentada que acredite la inviabilidad de la conservación. La normativa exige: informe de resistografía que cuantifique la pérdida de sección resistente, propuesta de intervención compatible con los materiales originales y memoria de reversibilidad. La sustitución sin este proceso es causa de expediente sancionador. El Método Ondarezaintza genera exactamente esta documentación: diagnóstico técnico + propuesta de intervención mínima + trazabilidad QR como respaldo ante la administración.
El clima atlántico (precipitación >1.200 mm/año, humedad relativa media >70%) es el factor común de Bizkaia, Gipuzkoa, Nafarroa occidental e Iparralde. Las diferencias constructivas son de material, no de lógica: el baserri vizcaíno usa mampostería de arenisca con mortero de cal; el navarro incorpora sillarejo calcáreo; la etxe labourdine combina entramado de madera con relleno de torchis. En todos los casos, la patología dominante es la misma — humedad estructural por capilaridad y xilófagos en madera húmeda — y el diagnóstico técnico previo es el único método válido para distinguir causa de síntoma.
En edificios catalogados, la rehabilitación está sujeta a la normativa patrimonial (Ley 7/1990 en Euskadi, Ley Foral 14/2005 en Navarra) que prima la conservación sobre el cumplimiento estricto del CTE. La obra nueva en parcela con edificio protegido debe respetar la envolvente y los materiales del bien catalogado. El conflicto más frecuente: el DB-HS del CTE exige soluciones de impermeabilización que alteran la fábrica histórica. La solución técnica es documentar la incompatibilidad mediante informe de diagnóstico — que acredita que la aplicación estricta del CTE destruiría el valor patrimonial — y proponer una alternativa técnica equivalente.
Tres mecanismos concretos: (1) Diagnóstico no invasivo — termografía, resistografía y análisis de humedad sin contacto destructivo con el bien, compatible con cualquier nivel de protección. (2) Intervención mínima y reversible — productos de baja toxicidad sin residuo persistente, aplicación localizada, sin alteración de la fábrica original. (3) Trazabilidad QR — cada intervención queda documentada con ficha técnica, número de lote de productos y fecha, en el formato exigido por las Diputaciones Forales y la DRAC francesa para justificar actuaciones ante el Departamento de Cultura. El informe de diagnóstico Ondarezaintza está redactado para encajar directamente en el expediente administrativo.
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